sábado, 15 de septiembre de 2018

Lo que al viento le queda grande por Felipe Lozano

Felipe Lozano
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No se sabe en qué momento un ventarrón lo va a sacar a uno volando en Honda. Perfectamente puedes ir caminando por el puente López y después terminar súbitamente en la Plaza José León Armero. El viento pasa, te embiste, te toma a su antojo y te deja donde le venga en gana. Eso pasa en Honda. Así ha terminado uno encontrándose con vecinos, amigos y conocidos. No queda más remedio que levantarse, sacudirse el polvo, sobarse las heridas, saludarse, hablar de “estos ventarrones algún día nos van a matar” y despedirse, con la promesa de verse de nuevo.
Hace unos días me encontré con Andrés Delgado, rector del colegio Alfonso López Pumarejo, y me manifestó que en Honda se ha perdido algo muy valioso: el comentario. Para él tiene un valor fundamental en la construcción de memoria, pero la conversación llegó a su fin por culpa de un ventarrón que me botó en la cuesta Saldúa y a él quién sabe dónde. Es el día en el que no sé nada de Andrés…
El caso es que me puse a pensar si más bien se refería a la tradición oral, en lo que el comentario es tan solo una parte. Considero que el grueso de la oralidad está en las historias y su particular forma de circulación que le permiten transformarse. Supongamos que este asunto de los ventarrones se lo cuento a un amigo y este a su vez se lo cuenta a alguien más. Este último puede ser muy creativo, olvidadizo o convenenciero y acomoda el relato a su antojo. Le dice a otro que no son simples ventarrones, sino violentos soplos cósmicos, y este se lo cuenta a otra persona y así hasta que la historia pasa por muchas personas creativas, olvidadizas o convenencieras en territorios que uno ni se imagina y con adaptaciones narrativas increíbles. O puede que la circulación de la historia se dé en unos límites geográficos no tan extensos, pero con el tiempo y la transformación social, el relato se va transformando también para cohesionar a las comunidades que lo conocen.
Tenemos ejemplos en nuestras literaturas indígenas, en la música (como la vallenata y la llanera) y en textos que otrora no fueron, como ‘Las mil y una noches’ y ‘El cantar del Mio Cid’. El proceso de estas oralidades ha significado un asunto rico en historias: hay que revisar las múltiples ediciones en las que Sherezade narra aventuras que aparecen en un ejemplar, pero en otro no. En el caso de ‘Las mil y una noches’, hablamos de una oralidad que viene desde los siglos IX y X, de historias que se contaron en territorios que hoy se conocen como Irán, Irak, India, Myanmar y hasta China, por citar algunos, y que en nuestra época los encontramos en libros. ¿Cuántas personas pudieron haber hecho su aporte en las narraciones de Sherezade antes y después de estar impresas? 
El Museo del Río Magdalena se encuentra conversando con los pescadores para recoger sus historias, documentarlas y difundirlas dentro y fuera de Honda. Los del museo han encontrado en la oralidad de los pescadores, en los relatos de su cotidianidad, de su pasado, sus invenciones e imaginarios, un patrimonio que da cuenta de una cohesión social que de alguna manera está ahí y que, a lo mejor, no la tenemos muy presente: el Mohán, la Patasola, la Llorona, los rumores y llamados que se dan en medio del río Magdalena son historias familiares para nosotros, que muestran una parte de eso que llamamos “lo que somos”.
A mí me pueden mucho las ganas de ver documentados los resultados de las conversaciones para disfrutar y contribuir en la divulgación de ese patrimonio oral. Y también me pueden las ganas, si la vida me alcanza para disfrutar ese capricho, de ser testigo de sus transformaciones. Porque un tipo como Germán Ferro, antropólogo, historiador y curador del Museo del Río Magdalena, sabe que esto va a ocurrir. Y no le preocupa ni poquito, seguramente, sino que le emociona.
Lo mejor es ir a buscar a Andrés para contarle todo esto. Me he demorado unos días en hacerlo. Ojalá no me sorprenda un ventarrón, qué pereza. Aunque, ¿qué importa? No puede llevarse mis historias… Tampoco las tuyas.
Felipe Lozano es comunicador social de la Pontificia Universidad Javeriana, especializado en producción radiofónica. Durante catorce años de carrera, se ha desempeñado como presentador, locutor, periodista, asesor de comunicaciones, docente universitario, conferencista y tallerista. Ha trabajado en medios de comunicación como Radio Nacional de Colombia, Javeriana Estéreo, HJCK, la Súper Estación y El Tiempo. Estuvo vinculado al desarrollo de objetos virtuales de aprendizaje en la Universidad Nacional Abierta y a Distancia (UNAD) y trabajó en entidades como la Orquesta Filarmónica de Bogotá, el Museo Nacional de Colombia y el Programa Fortalecimiento de Museos. Ha sido ganador de las convocatorias de cuento corto '66 días de dibujos' y Microcuento.es. Actualmente, es el director de la Casa Museo Alfonso López Pumarejo en Honda (Tolima).

Tomado de; https://alponiente.com/lo-que-al-viento-le-queda-grande/

jueves, 26 de julio de 2018

Honda en el libro Tarabitas y cabuyas,la representación del puente en el arte en Colombia durante el siglo XIX por Verónica Uribe Hanabergh


































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Bibliografia;
URIBE Hanabergh Verónica. (2016) Tarabitas y cabuyas; la representación del puente en el arte en Colombia durante el en siglo XIX, Universidad de los Andes. Facultad de Artes y humanidades. Bogotá.Pags.  58.59.,86,87, 141.151.152.199.233.260.323.355.357









viernes, 30 de marzo de 2018

Link del libro "Un alcalde a la antigua" de José María Samper Agudelo

http://recursos.bibliotecanacional.gov.co/recursos_user/samper_ortega/web/sala3a_10252.pdf

190 años del natalicio de José Maria Samper Agudelo, humanista del siglo XIX por Tiberio Murcia Godoy

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Este 31 de marzo José María Samper Agudelo, conmemora 190 años de su natalicio en la apacible ciudad de Honda, Tolima, en ese entonces, 1828, nodo económico, social, cultural y político de la naciente y futura República de Colombia.  Samper Agudelo ha sido catalogado como un humanista, por sus múltiples actividades desarrolladas durante sus 60 años de vida, emprendidas en su natal villa de Honda, y transcurrida luego en Bogotá, Ambalema, Inglaterra, Paris, Perú y finalizada en 1888, hace 130 años  en Anapoima. Por lo cual este año conmemoramos sus 190 años de natalicio y 130 años de su fallecimiento.
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Para aquellos que deseen acercarse a la vida y obra de José María Samper Agudelo, basta leer sus memoria denominadas “Historia de un alma”, (1), allí el narra todas las peripecias de su vida, y el tomo 5 del centenario de la Constitución, editado por el banco de la república en 1985, en donde Gonzalo Cuervo Rojas junto a un excelente grupo interdisciplinario logran plasmar en 196 páginas la vida de Samper Agudelo, hasta su último cargo como Magistrado de la Suprema Corte de Justicia.(2).    
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Por eso traemos algunas semblanzas de las muchas que se han escrito en torno a este hombre
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Lucella Gómez Giraldo, afirmaba, que Samper Águdelo era “Humanista, literato, periodista y político tolimense. Se expresa muy bien el carácter interdisciplinario y multifacético manifiesto en aquellos que participaron activamente en la vida política, económica y social del siglo XIX en Colombia. ?A la par que sostenía en el diario polémicas de ordinario, ardientes -dice Carlos Martínez Silva- tenía tiempo, y serenidad de espíritu, y frescura de sentimientos para cultivar la poesía, para escribir dramas, comedias, novelas, retozones y maleantes cuadros de costumbres, obras didácticas de largo aliento, biografías y bocetos de personajes notables, disertaciones científicas, viajes, trabajos de crítica y de historia, etc. etc. ?, y mientras hacía todo esto, se dedicaba algunas veces al comercio, al desempeño de cargos públicos, a asistir a juntas políticas y tertulias literarias y a mantener activa correspondencia. Esta diversidad de oficios y habilidades, Samper la explica no sólo como el resultado de las pasiones y aptitudes personales, sino también como el producto de las exigencias de la época”. (3).
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Ángel Castaño Guzmán escribió “Poeta de pretensiones románticas, sociólogo positivista, liberal radical, publicista, viajero, singular novelista, dramaturgo, converso al catolicismo, José María Samper encarna la vida intelectual del siglo XIX colombiano. Como bien dice David Jiménez en Historia de la crítica literaria en Colombia, en él se dieron cita las contradicciones de su época sin alcanzar síntesis alguna. Su escritura y recorrido vital dan cuenta de las dos ideologías enfrentadas a la sazón: la liberal y la tradicionista. Desde su juventud radical hasta su madurez conservadora, Samper fue una figura de primera fila en las discusiones públicas colombianas. La variedad de su obra lo convierte en quizá el autor nacional más prolífico y ambicioso del siglo XIX”. (4)
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Héctor Charry Samper, evocando su aporte a la constitución escribió ”La de José María Samper es una de las transiciones políticas más importantes y también menos analizada o comprendida. Liberal apasionado en su juventud, y convencido de la necesidad y la bondad de los cambios profundos que se desataron a partir de la elección de José Hilario López, se matriculó en las filas de la anticolonia. Que había subsistido a la fundación de la república en 1821. En varios de sus libros examina, con agudeza y hondura, que le han reconocido los más eminentes estudiosos, el significado de nuestra primera revolución industrial .
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Hay que volver a leer sus discursos para calibrar lo que significó su empenachado esfuerzo para contener el dogmatismo, el exceso centralizador, el presidencialismo desbordado, la legalidad marcial que no compartía. Partidario del orden, quiso amparar ciertas libertades básicas en busca de la justicia. En su obra magistral (el Derecho público interno) habla de la resistencia que en el cuerpo constituyente opuso a muchas disposiciones que iban demasiado lejos en el sentido de la reacción autoritaria . Políticamente fue a destiempo un republicano . Un conservador-liberal, como se dice en Inglaterra. Y cuando el Frente Nacional proclamó como su programa (en 1957) el regreso a la Constitución , incluía no solo las reformas de 1910 y 1936, sino aquellas vértebras de contención que él valerosamente pugnó por insertar en la monarquía electiva”. (5).
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“Elisée Reclus escribió sobre la obra de José María Samper, Ensayo sobre las revoluciones políticas, sin duda uno de los trabajos clásicos del pensamiento colombiano en el siglo XIX, articulo traducido  por Carl Langebaek, y en uno de sus apartes se lee. *El hermoso libro que el señor Samper titula modestamente Ensayo es una obra de filosofía histórica. La naturaleza misma del tema no permitió al autor ocuparse especialmente de la geografía, y tuvo que relegar al apéndice una breve descripción de la Nueva Granada; pero si el cuerpo del trabajo no ofrece informaciones geográficas propiamente dichas, en cambio, es abundante en consideraciones etnológicas de la mayor importancia. El cruce de las razas blanca, roja y negra, la formación de una nueva raza que reúne en ella los diversos rasgos de sus ancestros de América, de África y de Europa; la distribución de hispanoamericanos en grupos naturales determinados por la temperatura, el relieve orográfico, la constitución geológica del suelo son hechos que están ligados de manera inmediata a la geografía, pues incluso en la ciencia de la tierra, el hombre siempre permanecerá como el principal objeto de estudio”. (6)
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Escritor, político, abogado, dramaturgo, periodista,  fundador de la Universidad Nacional, constituyente y Magistrado de la Corte Suprema de Justicia, hacen de la vida y obra de José María Samper Agudelo, un ejemplo a seguir de las nuevas generaciones, para que esas buenas costumbres no se olviden a través del tiempo.  
*Secretario General Centro de Historia de Honda
Referencias Bibliografía y webgrafía 



(1) SAMPER Agudelo José María.(1881).Historia de un Alma. Imprenta Zalamea Hermanos. Bogotá
(2) CUERVO Rojas Gonzalo.(1986) José María Samper Felipe Fermín Paul. Carlos Calderón Reyes. Biografía de los constituyentes. Tomo V. Banco de la República. Bogotá. págs. 5. 196
(3) GOMEZ Giraldo Lucelle ¿Quién fue José María Samper Águdelo? Recuperado de   http://lablaa.org/blaavirtual/biografias/sampjose.htm
(4) CASTAÑO Guzmán Ángel (2016) La escritura comprometida de José María Samper. Bogotá. Recuperado de https://www.elespectador.com/noticias/cultura/escritura-comprometida-de-jose-maria-samper-articulo-636165
(5) CHARRY Samper Hector (1997) José María Samper .Recuperado de http://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-609301
(6)  LANGEBAEK  Carl. (2007) La obra de José Maria Samper vista por Élisee Reclus. Revista de Estudios Sociales No 27. Universidad de los Andes. Bogotá. págs. 196.205. Recuperado de https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=2551576

Imagen tomada de;
y de la fachada archivo particular Roberto Frias Diago

jueves, 29 de marzo de 2018

Jose Maria Balbino Venancio Samper Agudelo genealogía por Carlos Rey Pinzón


Jose Maria Balbino Venancio Samper Agudelo
Honda 1828  --- Anapaoima 1888
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https://gw.geneanet.org/creypinzon?lang=es&n=samper+agudelo&oc=0&p=jose+maria

M  Jose Maria Samper Agudelo



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(Jose Maria Balbino Venancio Samper Agudelo)
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  • Nacido el 31 de marzo 1828 - Honda, Tolima, Colombia
  • Fallecido el 22 de julio 1888 - Anapoima, Cundinamarca, Colombia , a la edad de 60 años
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  • .
  • Padres



 

viernes, 9 de marzo de 2018

Gustavo Alvarez Gardeazabal, y su opinión sobre el libro Alejo Sabarain Ramos

 Gustavo Alvarez Gardeazabal
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https://mail.google.com/mail/u/0/images/cleardot.gif
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 Tiberio Murcia Godoy


He leído con especial apremio tu texto sobre Sabaraín ( los de Barraquilla y Buga son con z). La metodología que usas para enlazar cual telaraña los elementos diversos y traídos de fuentes mas variopintas aún, te da un gran resultado.
Me alegra mucho que estés escribiendo tan bien !!!

Cordial y afectuoso abrazo


Gustavo Alvarez Gardeazabal
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Marzo  5 de febrero de 2018






domingo, 4 de marzo de 2018

El Río, poema a la ciudad de Honda por Esmir Garcés Quiacha

 Esmir Garcés  Quiacha
Foto http://andersonhuila.blogspot.com.co/2011/08/taller-para-la-comunidad-discapacitada.html
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El Río
A la ciudad de Honda.


El río trae abultadas cosechas,
semillas que viajan entre la noche y el día.
Barquero de la nada,
recorre la tierra con la sabiduría
de todos los tiempos,
con la historia de la lluvia.
Barquero de la nada,
¿cuántos árboles danzan con tu éxodo?
espumas de las orillas,
estrellas perdidas en los casos,
peces muertos entre los troncos y las piedras,
vacas hinchadas durante la marcha.
Barquero de la nada,
ojos de serpiente,
Dioses ebrios,
luz vegetal.

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Esmir Garcés Quiacha
Algeciras, Huila, 1969. Comunicador Social Comunitario (Unad), Periodista Cultural y Editor. Incluido en el programa de televisión nacional “Poetas Colombianos”, Capítulo Nº 69 Señal Colombia, 2000. Becario del Programa Nacional de Estímulos a Editoriales Regionales del Ministerio de Cultura, en asocio con la Academia Huilense de Historia por el proyecto editorial: Consejo para la buena muerte: Panorama de poetas contemporáneos del suroccidente de Colombia, Trilce Editores, 2000. Compilador de los libros: Memoria secreta de la infancia: Textos de veintiún escritores del Huila. Trilce Editores, 2004 y Los nombres del viento: Muestra contemporánea de poesía huilense, Trilce Editores, 2011. Finalista en el Concurso Nacional de Poesía Ciudad de Bogotá, 2009. Ganador del Primer Concurso Nacional de Poesía, Universidad Industrial de Santander, 2009. Hace parte de las antologías colombianas: Nuevas voces de fin de siglo. Épsilon Ediciones, 1999; Poesía Colombiana: Antología 1931-2011. Común Presencia Editores, 2011 y República del viento: Antología de poetas colombianos nacidos en los años sesenta. Editorial Universidad de Antioquia, 2012. Autor del libro de poemas: Todos los ríos. Fondo de Autores Huilenses, 2006 y El otro vuelo del cuervo. UIS, 2009.