viernes, 30 de marzo de 2018

Link del libro "Un alcalde a la antigua" de José María Samper Agudelo

http://recursos.bibliotecanacional.gov.co/recursos_user/samper_ortega/web/sala3a_10252.pdf

190 años del natalicio de José Maria Samper Agudelo, humanista del siglo XIX por Tiberio Murcia Godoy

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Este 31 de marzo José María Samper Agudelo, conmemora 190 años de su natalicio en la apacible ciudad de Honda, Tolima, en ese entonces, 1828, nodo económico, social, cultural y político de la naciente y futura República de Colombia.  Samper Agudelo ha sido catalogado como un humanista, por sus múltiples actividades desarrolladas durante sus 60 años de vida, emprendidas en su natal villa de Honda, y transcurrida luego en Bogotá, Ambalema, Inglaterra, Paris, Perú y finalizada en 1888, hace 130 años  en Anapoima. Por lo cual este año conmemoramos sus 190 años de natalicio y 130 años de su fallecimiento.
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Para aquellos que deseen acercarse a la vida y obra de José María Samper Agudelo, basta leer sus memoria denominadas “Historia de un alma”, (1), allí el narra todas las peripecias de su vida, y el tomo 5 del centenario de la Constitución, editado por el banco de la república en 1985, en donde Gonzalo Cuervo Rojas junto a un excelente grupo interdisciplinario logran plasmar en 196 páginas la vida de Samper Agudelo, hasta su último cargo como Magistrado de la Suprema Corte de Justicia.(2).    
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Por eso traemos algunas semblanzas de las muchas que se han escrito en torno a este hombre
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Lucella Gómez Giraldo, afirmaba, que Samper Águdelo era “Humanista, literato, periodista y político tolimense. Se expresa muy bien el carácter interdisciplinario y multifacético manifiesto en aquellos que participaron activamente en la vida política, económica y social del siglo XIX en Colombia. ?A la par que sostenía en el diario polémicas de ordinario, ardientes -dice Carlos Martínez Silva- tenía tiempo, y serenidad de espíritu, y frescura de sentimientos para cultivar la poesía, para escribir dramas, comedias, novelas, retozones y maleantes cuadros de costumbres, obras didácticas de largo aliento, biografías y bocetos de personajes notables, disertaciones científicas, viajes, trabajos de crítica y de historia, etc. etc. ?, y mientras hacía todo esto, se dedicaba algunas veces al comercio, al desempeño de cargos públicos, a asistir a juntas políticas y tertulias literarias y a mantener activa correspondencia. Esta diversidad de oficios y habilidades, Samper la explica no sólo como el resultado de las pasiones y aptitudes personales, sino también como el producto de las exigencias de la época”. (3).
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Ángel Castaño Guzmán escribió “Poeta de pretensiones románticas, sociólogo positivista, liberal radical, publicista, viajero, singular novelista, dramaturgo, converso al catolicismo, José María Samper encarna la vida intelectual del siglo XIX colombiano. Como bien dice David Jiménez en Historia de la crítica literaria en Colombia, en él se dieron cita las contradicciones de su época sin alcanzar síntesis alguna. Su escritura y recorrido vital dan cuenta de las dos ideologías enfrentadas a la sazón: la liberal y la tradicionista. Desde su juventud radical hasta su madurez conservadora, Samper fue una figura de primera fila en las discusiones públicas colombianas. La variedad de su obra lo convierte en quizá el autor nacional más prolífico y ambicioso del siglo XIX”. (4)
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Héctor Charry Samper, evocando su aporte a la constitución escribió ”La de José María Samper es una de las transiciones políticas más importantes y también menos analizada o comprendida. Liberal apasionado en su juventud, y convencido de la necesidad y la bondad de los cambios profundos que se desataron a partir de la elección de José Hilario López, se matriculó en las filas de la anticolonia. Que había subsistido a la fundación de la república en 1821. En varios de sus libros examina, con agudeza y hondura, que le han reconocido los más eminentes estudiosos, el significado de nuestra primera revolución industrial .
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Hay que volver a leer sus discursos para calibrar lo que significó su empenachado esfuerzo para contener el dogmatismo, el exceso centralizador, el presidencialismo desbordado, la legalidad marcial que no compartía. Partidario del orden, quiso amparar ciertas libertades básicas en busca de la justicia. En su obra magistral (el Derecho público interno) habla de la resistencia que en el cuerpo constituyente opuso a muchas disposiciones que iban demasiado lejos en el sentido de la reacción autoritaria . Políticamente fue a destiempo un republicano . Un conservador-liberal, como se dice en Inglaterra. Y cuando el Frente Nacional proclamó como su programa (en 1957) el regreso a la Constitución , incluía no solo las reformas de 1910 y 1936, sino aquellas vértebras de contención que él valerosamente pugnó por insertar en la monarquía electiva”. (5).
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“Elisée Reclus escribió sobre la obra de José María Samper, Ensayo sobre las revoluciones políticas, sin duda uno de los trabajos clásicos del pensamiento colombiano en el siglo XIX, articulo traducido  por Carl Langebaek, y en uno de sus apartes se lee. *El hermoso libro que el señor Samper titula modestamente Ensayo es una obra de filosofía histórica. La naturaleza misma del tema no permitió al autor ocuparse especialmente de la geografía, y tuvo que relegar al apéndice una breve descripción de la Nueva Granada; pero si el cuerpo del trabajo no ofrece informaciones geográficas propiamente dichas, en cambio, es abundante en consideraciones etnológicas de la mayor importancia. El cruce de las razas blanca, roja y negra, la formación de una nueva raza que reúne en ella los diversos rasgos de sus ancestros de América, de África y de Europa; la distribución de hispanoamericanos en grupos naturales determinados por la temperatura, el relieve orográfico, la constitución geológica del suelo son hechos que están ligados de manera inmediata a la geografía, pues incluso en la ciencia de la tierra, el hombre siempre permanecerá como el principal objeto de estudio”. (6)
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Escritor, político, abogado, dramaturgo, periodista,  fundador de la Universidad Nacional, constituyente y Magistrado de la Corte Suprema de Justicia, hacen de la vida y obra de José María Samper Agudelo, un ejemplo a seguir de las nuevas generaciones, para que esas buenas costumbres no se olviden a través del tiempo.  
*Secretario General Centro de Historia de Honda
Referencias Bibliografía y webgrafía 



(1) SAMPER Agudelo José María.(1881).Historia de un Alma. Imprenta Zalamea Hermanos. Bogotá
(2) CUERVO Rojas Gonzalo.(1986) José María Samper Felipe Fermín Paul. Carlos Calderón Reyes. Biografía de los constituyentes. Tomo V. Banco de la República. Bogotá. págs. 5. 196
(3) GOMEZ Giraldo Lucelle ¿Quién fue José María Samper Águdelo? Recuperado de   http://lablaa.org/blaavirtual/biografias/sampjose.htm
(4) CASTAÑO Guzmán Ángel (2016) La escritura comprometida de José María Samper. Bogotá. Recuperado de https://www.elespectador.com/noticias/cultura/escritura-comprometida-de-jose-maria-samper-articulo-636165
(5) CHARRY Samper Hector (1997) José María Samper .Recuperado de http://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-609301
(6)  LANGEBAEK  Carl. (2007) La obra de José Maria Samper vista por Élisee Reclus. Revista de Estudios Sociales No 27. Universidad de los Andes. Bogotá. págs. 196.205. Recuperado de https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=2551576

Imagen tomada de;
y de la fachada archivo particular Roberto Frias Diago

jueves, 29 de marzo de 2018

Jose Maria Balbino Venancio Samper Agudelo genealogía por Carlos Rey Pinzón


Jose Maria Balbino Venancio Samper Agudelo
Honda 1828  --- Anapaoima 1888
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https://gw.geneanet.org/creypinzon?lang=es&n=samper+agudelo&oc=0&p=jose+maria

M  Jose Maria Samper Agudelo



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(Jose Maria Balbino Venancio Samper Agudelo)
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  • Nacido el 31 de marzo 1828 - Honda, Tolima, Colombia
  • Fallecido el 22 de julio 1888 - Anapoima, Cundinamarca, Colombia , a la edad de 60 años
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  • Padres



 

viernes, 9 de marzo de 2018

Gustavo Alvarez Gardeazabal, y su opinión sobre el libro Alejo Sabarain Ramos

 Gustavo Alvarez Gardeazabal
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 Tiberio Murcia Godoy


He leído con especial apremio tu texto sobre Sabaraín ( los de Barraquilla y Buga son con z). La metodología que usas para enlazar cual telaraña los elementos diversos y traídos de fuentes mas variopintas aún, te da un gran resultado.
Me alegra mucho que estés escribiendo tan bien !!!

Cordial y afectuoso abrazo


Gustavo Alvarez Gardeazabal
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Marzo  5 de febrero de 2018






domingo, 4 de marzo de 2018

El Río, poema a la ciudad de Honda por Esmir Garcés Quiacha

 Esmir Garcés  Quiacha
Foto http://andersonhuila.blogspot.com.co/2011/08/taller-para-la-comunidad-discapacitada.html
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El Río
A la ciudad de Honda.


El río trae abultadas cosechas,
semillas que viajan entre la noche y el día.
Barquero de la nada,
recorre la tierra con la sabiduría
de todos los tiempos,
con la historia de la lluvia.
Barquero de la nada,
¿cuántos árboles danzan con tu éxodo?
espumas de las orillas,
estrellas perdidas en los casos,
peces muertos entre los troncos y las piedras,
vacas hinchadas durante la marcha.
Barquero de la nada,
ojos de serpiente,
Dioses ebrios,
luz vegetal.

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Esmir Garcés Quiacha
Algeciras, Huila, 1969. Comunicador Social Comunitario (Unad), Periodista Cultural y Editor. Incluido en el programa de televisión nacional “Poetas Colombianos”, Capítulo Nº 69 Señal Colombia, 2000. Becario del Programa Nacional de Estímulos a Editoriales Regionales del Ministerio de Cultura, en asocio con la Academia Huilense de Historia por el proyecto editorial: Consejo para la buena muerte: Panorama de poetas contemporáneos del suroccidente de Colombia, Trilce Editores, 2000. Compilador de los libros: Memoria secreta de la infancia: Textos de veintiún escritores del Huila. Trilce Editores, 2004 y Los nombres del viento: Muestra contemporánea de poesía huilense, Trilce Editores, 2011. Finalista en el Concurso Nacional de Poesía Ciudad de Bogotá, 2009. Ganador del Primer Concurso Nacional de Poesía, Universidad Industrial de Santander, 2009. Hace parte de las antologías colombianas: Nuevas voces de fin de siglo. Épsilon Ediciones, 1999; Poesía Colombiana: Antología 1931-2011. Común Presencia Editores, 2011 y República del viento: Antología de poetas colombianos nacidos en los años sesenta. Editorial Universidad de Antioquia, 2012. Autor del libro de poemas: Todos los ríos. Fondo de Autores Huilenses, 2006 y El otro vuelo del cuervo. UIS, 2009.

lunes, 25 de diciembre de 2017

Independencia, historia, civilización e ideario liberal en José María Samper Por José David Cortes Guerrero

Independencia, historia,
civilización e ideario liberal
en José María Samper
Independence, History, Civilization and
Liberal Ideals in José María Samper
JOSÉ DAVID CORTÉS GUERRERO*
Universidad Nacional de Colombia
Bogotá, Colombia
* jdcortesg@unal.edu.co
Artículo de de reflexión.
Recepción: 9 de marzo de 2009. Aprobación: 21 de mayo de 2009
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resumen
La Independencia es mucho más que un proceso histórico puntual
circunscrito a la campaña militar en la que se derrotó a los ejércitos
españoles en América y que conllevó el fin de la administración colonial.
También puede ser vista como el punto desde el cual se interpretaba
una nueva historia, la que comenzaría a construir el país resultante del
quiebre del orden colonial español, en este caso, la Nueva Granada. En este
orden de ideas, este artículo pretende mostrar cómo José María Samper,
en una parte de su obra intelectual, entiende la Independencia como
ese punto de quiebre en el cual la historia, con una serie de conceptos
allegados, como la libertad, trascendería el hecho de la campaña militar.
Palabras clave: José María Samper, Colombia siglo xix, Independencia,
civilización, liberalismo.
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abstract
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Independence is much more that a precise historical process circumscribed
to the military campaign by which the Spanish armies were defeated in
America and that entailed the end of the colonial administration. It also
can be seen as the point from which the new history was interpreted. This
new history would start building the country resulting from the collapse of
the Spanish colonial order, in this case, New Granada. This article tries to
show how Jose Maria Samper, in a part of his intellectual work, understood
Independence as the breaking point in which History, along with a series of
close concepts such as freedom, would transcend the fact of military campaign.

Keywords: José María Samper, Colombian 19th Century, Independence,
Civilization, Liberalism.
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Introducción En Colombia han sido referenciados algunos historiadores decimonónicos
cuyas obras tratan sobre el proceso independentista. El
que más, José Manuel Restrepo, sobre el cual se han escrito textos
críticos en los que se cuestiona cómo su interpretación sobre aquel proceso
ha sido replicada continuamente por historiadores posteriores.1 Sin
embargo, considero que hay un publicista e historiador que poco ha sido
estudiado desde su contribución a la interpretación de la Independencia y
a la forma como aquella no se limitaba exclusivamente a la confrontación
político-militar con España, sino también a la necesidad que tenía el naciente
país, la Nueva Granada, actual Colombia, de desprenderse de la herencia
colonial española. Ese publicista es José María Samper. En ese orden de
ideas, la Independencia pasa a ser mucho más que el proceso finalizado en
la Batalla de Boyacá el 7 de agosto de 1819. Y en esto la obra de José María
Samper es ejemplificante. En el conjunto de la obra de aquel publicista decimonónico
encontramos temas que se desprenden de la forma como el autor
entendió, en las diferentes etapas de su vida intelectual, la Independencia.
Por ejemplo, las interpretaciones que construyó sobre la herencia colonial;
sobre la civilización y el progreso; sobre la libertad y el liberalismo; sobre
Bolívar como héroe, el bolivarismo y el antibolivarismo; sobre el origen de
las instituciones republicanas, incluyendo la historia constitucional; sobre
el proceso emancipatorio y la campaña militar independentista, entre otros,
son algunos de los tópicos en los que Samper cuestiona o toca el tema de la
Independencia. De tal forma que resulta un ejercicio académico importante
observar, en la obra de un intelectual colombiano del siglo xix que vivió
entre 1828 y 1888, a la Independencia no solo como el proceso militar que
1. La historiografía colombiana, por lo menos hasta comenzar la década de los
noventa del siglo pasado, consideraba a Restrepo como el historiador de la
formación de la nacionalidad colombiana. Una crítica a esta tendencia puede
encontrarse en Germán Colmenares, “José Manuel Restrepo o el lenguaje
de las pasiones”, Las convenciones contra la cultura (Bogotá: Colciencias /
Universidad del Valle / Banco de la República / Tercer Mundo, 1997), y Germán
Colmenares, “La ‘Historia de la Revolución’, por José Manuel Restrepo: una
prisión historiográfica”, Germán Colmenares et al., La Independencia. Ensayos
de historia social (Bogotá: Colcultura, 1986). También encontramos la obra
de Alfonso Múnera, El fracaso de la nación. Región, clase y raza en el Caribe
colombiano (1717-1821) (Bogotá: Banco de la República / El Áncora, 1998), y
Sergio Mejía, La Revolución en letras. La Historia de la Revolución de Colombia
de José Manuel Restrepo (1781-1863) (Bogotá: Uniandes, ceso / eafit 2007).
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-Tomado  de:

https://revistas.unal.edu.co/index.php/achsc/article/view/18327/19245



Soledad Acosta y José María Samper Por: Carmen Elisa Acosta Peñaloza.


Por:
Carmen Elisa Acosta Peñaloza. Profesora asociada del Departamento de Literatura, Universidad Nacional de Colombia. Magíster en literatura hispanoamericana, Instituto Caro y Cuervo. Magíster en historia, Universidad Nacional de Colombia. Doctorado de filol
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atrimonio, escritura y silencios

Allí estaba él respirando belleza y talento en cada rasgo. Nunca olvidaré ese dulce día. No era la primera vez que lo veía. Sin embargo me parecía otro ser. ¡Oh simpatía! Qué simpatía. Esa cara, la figura. La veo ahora Coronel Joaquín Acosta, 1846. Acuarela de Edward Walhouse Mark.con los ojos de mi imaginación tal como la vi entonces. Día feliz, qué feliz. Por qué estaba allí si no por mí. Hizo pasear su caballo alrededor de la plaza. ¡Oh!, qué gracia, qué radiante sonrisa en su rostro, sus ojos eran brillantes como el día”1.
“A las cinco de la tarde atravesamos en gran pelotón la plaza principal de la ciudad, y como en una de las casas vivía una familia con quien yo tenía antiguas relaciones, volví la vista, al pasar, hacia las ventanas. A una de estas estaban asomadas dos señoritas de tipos muy diferentes: la una era mi amiga; la otra me era enteramente desconocida. Las miré con mucha atención, las saludé, y seguí andando para ir a aperarme en la acera del frente, a la puerta de la casa que habitaba mi madre.
“Pocos instantes después de haber abrazado a mi madre y mi hermana y despojándome de los arreos de viaje, notó la segunda que yo miraba con fijeza hacia la casa mencionada, distante como cien varas.
—¿Qué miras allá con tanto interés?,
me preguntó Agripina.
—¿Quién es aquella señorita que
está allí en frente con Soledad [Gutiérrez]?,
dije a manera de respuesta.
—¡Ah! Es una joven muy interesante.
¿Por qué me pregunta por ella?
—Porque estoy enamorado.
—¡Cómo! ¿de quién?
—De ella misma.
—¡Bah! No te burles de mí.
—No me burlo.
—¿Pero no acabas de llegar?
—Sí. ¿Y qué importa eso?
—¿Y puedes haberte enamorado sin
conocerla?
—¿Por qué no?
—¿Así… a la pasada?
—Así. La he visto, su mirada se ha encontrado con la mía, y tengo el presentimiento de que esa mirada ha decidido de mi suerte. (…)”2.
La escena sucedió el 14 de agosto de 1853 en Guaduas, ciudad ubicada en el hoy Departamento de Cundinamarca. Allí se dieron varias circunstancias que hacían ver en el futuro que esa unión amorosa era  inevitable. Podríamos afirmar, sin duda alguna, la esperanza de un amor a primera vista o un acaso del destino. Pero también se puede ver que el amor se consolida desde aspectos externos como, por ejemplo, el círculo de amistades que permite los rencuentros, la identificación de experiencias que resaltaban las características particulares de los jóvenes, como el hecho de que ella era hija de un general, Joaquín Acosta, reconocido por sus servicios a la patria y que Samper era una personalidad pública por su papel de poeta y joven político, que sentía profunda admiración por el militar. Adicional a esto, está que los dos contaban con el augurio del padre de Soledad que, frente a uno de los más importantes políticos del momento, el expresidente liberal José Hilario López, conocedor de ambas familias y que expresaba su reconocimiento por el joven José María, que había sufrido por la muerte de su esposa Elvira, predijo a Soledad su futura unión con el joven.
Un último factor determinó el interés por esta pareja de amantes: la existencia de sus dos diarios íntimos en los que se manifestaban las expresiones amorosas. El Diario íntimo de Soledad escrito cuando contaba con veinte años, comenzado en el momento en que se sintió enamorada en septiembre de 1853; y el de él iniciado en enero de 1855, a los 27 años. Los dos diarios concluyen el día anterior al matrimonio, el 4 de mayo de este año. La lectura de dichas obras se encuentra complementada por las memorias de José María Samper, su Historia de un alma, que abarca desde 1834 a  1881, un año antes de su publicación, a los 57 años. El relato de su vida en compañía de su esposa estará presente.
La relación de Soledad Acosta y José María Samper se lee, en sus propias palabras, como la de un amor que de sus primeras miradas se desplazó a una relación de dos jóvenes que poco a poco se aproximaron y reconocieron en la posibilidad de la unión en el matrimonio, marcada por un cruce de ideales e intereses compartidos. Estos discursos autobiográficos, con el carácter de curiosidadColección Museo de la Independencia-Casa del Florero, Mincultura. Reg. 3181. que comportan para el lector, permiten además tener acceso a las diversas formas como la política hizo parte fundamental de dichos intereses, y también pudo intervenir en las tensiones sobre las cuales la relación amorosa, mediada por los valores y el concepto de familia, permitieron nuevas formas de adaptación a las exigencias de los esposos.
La política estaba en el centro de la unión en su relación indisoluble con las preocupaciones morales y religiosas que tenían que ver con la consolidación del matrimonio y con este de la familia en una pareja que vinculó, de manera permanente, al menos en lo que les era posible contar, lo privado y lo público.

Las voces de la juventud

La tentación de reproducir los dos diarios está presente cuando se leen las frases que empezaron a entrelazarse en sus experiencias del amor, a la vez cuando la intervención de cada amado en las palabras del otro marcó la intensidad de la relación, sus dudas y conflictos, sus comportamientos y aproximaciones en la cotidianidad. Se trata de diarios epistolares3, formas mixtas en las que los amantes comunicaron sus palabras íntimas en lecturas compartidas que complementaron sus encuentros y sus silencios.
Los dos jóvenes hicieron parte de una comunidad en la que la palabra escrita jugaba un papel central. Fueron escritores activos durante su vida y participaron en debates no solo a través de la publicación de obras literarias, sino de artículos y en la producción y participación en publicaciones periódicas, tanto de carácter cultural como político. Escribir los diarios fue ingresar a un diálogo en el que la relación con el mundo exterior se transformó por el proceso de meditación interior que fue expuesta fuera de sí. Para Soledad, “Si cada ser tuviera un diario o recopilación de sentimientos, al poder leer el resumen de la vida interior de cada persona el primer día del año se comprendería mucho más el corazón humano y tal vez se podría reformar y cumplir mejor aquella misión misteriosa que cada alma vino a cumplir sobre la tierra y que llamamos destino”4.
Abanico, ca. 1840. Fabricación europea. Colección Museo de la Independencia-Casa del Florero, Mincultura. Reg. 3083Escribir, acompañado de las múltiples lecturas que se ponen en diálogo, activa una forma diferente de participar en las acciones en las que los individuos se relacionan con los otros, con los que se comparten los  sentimientos. “Quisiera ser Carlota Corday”, afirmaba Soledad; José María leyó por quinta vez Los  Girondinos de Lamartine. Con el paso del tiempo, ambos expresaron allí la confirmación de unos valores que fueron los que les permitieron asegurar su futuro como miembros de una sociedad ideal, del ideal del amor para el futuro de la patria: ella, con virtud, educación sólida y dignidad; él honrado, sensible y generoso.
Pero si bien, los diarios nos muestran ese mundo íntimo lleno de frases que buscan honrar y engrandecer al ser amado, también, y fundamentalmente en el caso de Soledad, dos grandes dudas acechaban la felicidad. Por una parte, la presencia de la primera esposa de José María y el amor de él hacia ella; y en segundo lugar, las decisiones políticas del amado, la manera como afectaban la intimidad y ponían en cuestión el futuro de la pareja.
Dos momentos marcaron la crisis de la implementación de los proyectos liberales y conservadores que se querían afianzar en Colombia para la consolidación de la nación, a solo algo más de dos décadas de la independencia de España. La elección como presidente de José Hilario López, representante del liberalismo, el 7 de marzo de 1849, y la toma del poder por José María Melo representante del artesanado, los democráticos, el 17 de abril de 1854. Soledad amplió sus dudas sobre el amado al verlo inmerso en el mundo público en las interpretaciones que da en sus Apuntamientos para la historia, a la manera como fueron juzgadas sus acciones políticas por sus contemporáneos y las dudas sobre su propia percepción de la realidad que ha sido imparcial hasta el momento de los acontecimientos:
Ya es el joven tribuno, el orador de las Sociedades de partido que echando a un lado la imparcialidad y con el  fuego de su elocuencia describe este período, esta era, como la vio él por el prisma engañador del  entusiasmo de las ideas que cree deben hacer la felicidad de su patria y no con la verdad de los hechos. Yo creo que se ha engañado, y estoy segura que lo que dice lo vio él, pero con los ojos de su imaginación, que embelleciendo todo lo que se le presenta engaña Soledad Acosta de Samper. Óleo de Rafael Díaz Picón, 1952. Colección Academia Colombiana de Historia.y hace que quede en el error. Está muy cerca el tiempo en que han pasado estos acontecimientos, y haciendo el autor un papel en ellos era imposible que escribiera con imparcialidad. Todavía resonaban en sus oídos los gritos y las injurias que había recibido del partido opuesto5.
Quizá ella no estaba del todo errada. José María, recordando los acontecimientos y haciendo una valoración de su experiencia, afirmó sobre ese momento, su vida y la de la colectividad:
Un grande acontecimiento que cambió la situación del país, y me llevó a la escena política; desde muchacho casi, para elevarme, impelido por el viento de la fortuna, a una altura muy superior a mi edad. Todas mis glorias, mis triunfos, mi fama, mi posición, mis desengaños y mis luchas los debo a ese acontecimiento que me puso en escena. Hasta 1849 yo era apenas un muchacho escritor, que había hecho conocer medianamente mi nombre con las excentricidades del colegial y la audacia del que se presenta al público lanzando sus inspiraciones a la prensa desde los claustros del colegio, en busca de gloria, y dominado por el santo amor a la libertad. Desde el 7 de marzo, que me hizo entrar en el mundo político, yo he sido en cinco años periodista, poeta, orador popular, institutor, publicista, apóstol de la República, abogado, negociante, empleado notable de la nación, diputado, elector, concejal, jefe municipal; casado, viudo, feliz, desgraciado, popular, perseguido, ministerial, oposicionista, proscrito, soldado, todo en una palabra!!6
Ella, por su parte, consideraba que todavía no era nadie, que requería formación José María Samper Agudelo, ca. 1870. Óleo de Felipe Santiago Gutiérrez. Colección Museo Nacional de Colombia. Reg. 476y que en su relación lograba que le enseñaran y le dieran sentido a su conocimiento. Enfrentó con valor los acontecimientos del 17 de abril, pero sufrió por el destino político que pudiera separarlos de manera permanente. Allí se produjo uno de sus mayores sufrimientos. Lo que dijeran los otros de él la afectaba, pero más allá de sentir que era aborrecido por todos.
El amor contrarresta la persecución política a la que se vio destinado por pertenecer a la fracción del liberalismo opuesta a los seguidores de Melo. En las visitas a Soledad se enteró de noticias sobre el posible golpe de Estado. Como secretario de la Cámara de Representantes debió ocultarse:
Mientras que preparábamos Camacho y yo nuestra salida, con otros amigos, estaba yo muy preocupado en otro sentido, a más de lo que aparejaba la situación política. Desde el 18 había hecho saber a la señora Acosta que estaba en salvo y en buena parte, lo que la había tranquilizado, en lo tocante a mí; pero yo estaba inquieto porque Solita, muy reservada y tímida como era, apenas me había dejado adivinar su amor, sin explicarse claramente. Ella quería ser amada pero también adivinaba… Yo pasaba los días de mi encierro llenando en prosa y verso todas las páginas de un lujoso álbum que había comenzado a preparar para ella, y  me proponía enviárselo como un regalo de despedida7.
Ella también debió huir de su casa para un convento donde esperó que llegara la tranquilidad. Abandonó su hogar, sus libros y esperó saber de la suerte que él corría. Una suerte que estaba acompañada de la duda que le generaron sus actos y las respuestas ante la crisis.
La tensión, la división entre el mundo político y la vida amorosa pareció irreconciliable. El día 7 de marzo de 1855 José María llegó a una conclusión: “La fiebre de la política ha cedido…”. Se refería al desplazamiento que hacia otra forma de vida le generó el amor, la espiritualidad religiosa de este, lo sublime. Pero dicha reflexión solo hizo parte de esa dualidad que nunca vio resuelta.
Dadas las cosas, el mundo de lo público logró el equilibrio frente a lo íntimo por medio del matrimonio. En él se expresó la felicidad no solo individual sino también frente a la sociedad. En la conformación de una familia vivió los ideales morales y participó de los intereses de la patria. Después del compromiso, iniciaron los dos Bertilda Samper Acosta, s.f Galeria de Notabilidades Colombianas, José Joaquín Herrera. Siglos XIX y XX. Colección Banco de la República.una aproximación mayor al mundo exterior: de la casa de visitas y los bailes se permitían cada vez más paseos por la alameda, asistir al teatro, a la ópera y lo más importante y que entusiasmaba a ambos frecuentar el Congreso de la República para escuchar los debates, entre los que se encontraban las propuestas de federalización de la nación.
Samper sabía que así se alejara de diversas tentaciones que lo distraían de su destino público, la ruta del matrimonio permitió seguridad, estabilidad, protección y a ella un espacio para inculcar los hábitos, los valores morales y adquirir conocimientos.

La familia se establece en Europa y América

El viaje a Europa hizo parte del futuro ideal del político, escritor y publicista en que se había convertido José María Samper. Al igual que sus contemporáneos consideró el viaje como una forma de participar con su experiencia en la apertura de rutas para la consolidación futura de la nación, la civilización, al establecer nuevas perspectivas y relaciones económicas, culturales y políticas. Inglaterra y Francia hacían parte del futuro de sus ideales literarios y políticos, visitar a Lamartine y las fábricas londinenses era casi igual de importante; España se configuró como el reconocimiento del pasado nacional y la legitimación frente a sus ideales liberales. Soledad, ya había vivido en Londres y París un par de años de infancia. A diferencia de la mayor parte de sus contemporáneas colombianas –diferencia de la que es consciente–, había vivido la experiencia cultural y el aprendizaje del inglés y el francés desde corta edad.
Pero también, en gran parte, yo llevaba la patria conmigo. Mi amada esposa y mis hijitas eran la más encantadora y adorable prolongación de este cúmulo de bienes y cosas amadas que llamamos patria. (…) La poesía, la memoria, la imaginación me mantenían muy fuertemente ligado a todas las cosas nobles y bellas de mi tierra natal; mayormente cuando yo llevaba el propósito de trabajar cuanto me fuera posible por hacer conocer mi país en el extranjero. Por último, mi ardiente deseo de instruirme estudiando y viajandoJosé María Samper Agudelo, s.f. Galeria de Notabilidades Colombianas, José Joaquín Herrera. Siglos XIX y XX. Colección Banco de la República. para ser útil a mi patria, era un poderoso elemento de prolongación moral de aquesta en tierras extrañas, para mi espíritu sediento de luz y ansioso de adquirir fuerza8.
Durante el viaje los dos ingresaron en el mismo proyecto: compartían sus publicaciones para el diario El Comercio de Lima, él sobre los asuntos políticos de Europa, ella más allá de las traducciones que regularmente realizaba en Bogotá, se dedica a la elaboración en los ramos de la crítica y de las “narraciones novelescas”. Ella redactaba con el seudónimo de Bertilda (anagrama de libertad y nombre que darían a una de sus hijas) y el título de Revista de la moda sobre bibliografía, bellas artes, literatura, algo de observaciones de viajes y movimiento de la moda elegante en Europa, él redactaba sobre acontecimientos políticos, el  movimiento literario; economía industrial, crédito público, situación fiscal y estadística en Europa y narración de viajes. Igual los dos participaron como corresponsales en publicaciones colombianas como El Tiempo, El Comercio, La América y El Mosaico.
Mi esposa y yo íbamos escribiendo simultáneamente nuestras impresiones de viaje, y era curioso comparar la diversa manera con que los objetos impresionaban a dos almas unidas por el amor, el patriotismo y la educación, pero de distinto sexo y diferente carácter. Mi esposa se fijaba de preferencia en los objetos naturales y artísticos, y yo en los hechos sociales y políticos; y cuando teníamos que observar simultáneamente un mismo objeto, por ejemplo, un paisaje, un monumento o un cuadro de pintura, Soledad daba la preferencia a lo que le parecía raro, antiguo y de expresión muy delicada, mientras que yo la daba a lo que contenía algo  muy enérgico, nuevo, con rasgos de civilización, y de tendencias espiritualistas, en lo artístico, o democráticas en lo social9.

La tensiones persisten

Las memorias relatan la reflexión sobre el tiempo. Ya quedaban atrás las conquistas amorosas del pasado y las andanzas del viaje. Era una lástima no contar con un relato autobiográfico por parte de Soledad en el que revisara el pasado. José María dio cuenta en su escrito, a los 57 años, de cómo cree él fue sorteando aquellas diferencias que alteraban las relaciones entre la vida privada del matrimonio y su manera de enfrentar la realidad política y su posición frente a ella. En la vida paralela que había asumido con el matrimonio, las pasiones y los sentimientos, tienen que ver con la moral, la que estaba sometida a los principios religiosos que marcaron en el transcurso del siglo la disyuntiva para los liberales neogranadinos. Para Samper la educación religiosa de sus hijas fue una decisión en tensión con sus ideas, al igual que como le ocurrió cuando pese a su perspectiva civil le tocó optar por un matrimonio católico. El pensar y el hacer se presentan acá diferenciados, religioso en poesía, reflexivo en filosofía y política. Samper se enfrentó a las ideas adquiridas en sus lecturas que buscaban una explicación positiva del hombre y del mundo. En 1862 pensaba que:
Ello es que yo me sentía fuera de quicio y de nivel como padre de familia. Mi esposa poseía mi alma, yo era  dueño de  la suya, y nuestras almas armonizaban por el culto a la belleza, en su patriotismo y en sus esfuerzos por adquirir luz en todos los sentidos; y sin embargo, faltaba entre los dos la comunidad en la cosa más elemental de la vida: en las relaciones a nuestra alma con la divinidad, yo idolatraba a mis hijitas, que eran mi mayor encanto y mi más poderoso estímulo para todos los esfuerzos; y sin embargo llegaría un tiempo en que ellas, al crecer y tener conciencia religiosa, no estarían en comunidad de creencias y culto conmigo, faltándonos así uno de los más poderosos vínculos de confianza, de intimidad y destino…10
La sensibilidad del político, la de la escritora que dedicó sus últimos años a la publicación del periódico La Mujer permiten ver en sus múltiples textos las formas como se encontraron y distanciaron sus propuestas  frente al amor y la política, quizá en lo que ambos consideraron la búsqueda de la felicidad no solo individual sino de la patria. Las relaciones solo las podemos leer con el paso del tiempo. Nunca sabremos sobre lo no dicho, sobre los silencios y las ausencias.Samper lo expresaba así en su diario de juventud: “¿Por qué será que  mi Soledad es tan silenciosa cuando estoy a su lado acariciándola?”11.

Referencias

  1. Acosta de Samper, Soledad. Diario íntimo y otros escritos de Soledad Acosta de Samper, edición y notas de Carolina Alzate. Bogotá, Instituto Distrital de Cultura y Turismo, 2004, p. 4.
  2. Samper, José María. Historia de un alma (1834 a 1881). Bogotá, Biblioteca Popular de Cultura Colombiana, 1948, p. 28.
  3. Alzate, Carolina. “El diario epistolar de dos amantes del siglo XIX. Soledad Acosta y José María
    Samper”. Revista de Estudios Sociales, Bogotá, Uniandes, No. 24, 2006.
  4. Acosta de Samper, Soledad. Ob. cit., p. 460.
  5. Acosta de Samper, Soledad. Ob. cit., p. 80.
  6. Samper, José María. Diario. (Día 7 de marzo).
  7. Samper José María. Historia de un alma, p. 52.
  8. Samper, José María, Historia de un alma, p. 145.
  9. Samper, José María. Historia de un alma, p. 246.
  10. Samper, José María. Historia de un alma, p. 334.
  11. Samper, José María. Diario íntimo. (Día 27).

Bibliografía

  • Acosta de Samper, Soledad. Diario íntimo y otros escritos de Soledad Acosta de Samper, edición y notas de Carolina Alzate. Bogotá, Instituto Distrital de Cultura y Turismo, 2004.
  • Alzate, Carolina. “El diario epistolar de dos amantes del siglo XIX. Soledad Acosta y José María Samper”. Revista de Estudios Sociales, Bogotá,Uniandes, No. 24, 2006.
  • Samper, José María. Diario de José María Samper Agudelo. Comenzado el 1 de enero de 1855. Manuscrito. Colección de la Biblioteca Rivas Sacconi del Instituto Caro y Cuervo.
  • Samper, José María. Historia de un alma. (1834 a 1881). Bogotá, Biblioteca Popular de Cultura Colombiana, 1948.
  • .
  • Tomado de;
  • http://www.revistacredencial.com/credencial/historia/temas/soledad-acosta-y-jose-maria-samper